El origen de la Cala de los Alemanes (1916-1917)

Durante la Primera Guerra Mundial, un grupo de misioneros alemanes procedentes de Camerún llegó a España entre 1916 y 1917, tras la caída de la colonia alemana en manos de las tropas aliadas. Estos religiosos, pertenecientes a la orden de los Padres del Espíritu Santo, buscaron refugio en territorio español, país neutral en el conflicto. Entre ellos se encontraba el Padre Zicke, quien fue destinado como párroco a la iglesia de Zahara de los Atunes, un pequeño pueblo costero situado en una posición estratégica frente al Estrecho de Gibraltar.
La presencia de estos misioneros alemanes en una zona tan cercana al Estrecho no pasó desapercibida para las autoridades británicas. La embajada británica en Madrid sospechaba que los religiosos podían estar realizando señales luminosas a los submarinos alemanes que operaban en aguas del Estrecho de Gibraltar. En aquella época, el temido submarino U-35, al mando del capitán Lothar von Arnauld de la Perière, era el sumergible más letal de la Gran Guerra y realizaba operaciones frecuentes en la zona, hundiendo buques mercantes aliados.
Las sospechas iban más allá de las simples señales. Se creía que los misioneros podían estar involucrados en el contrabando de armas y suministros para los submarinos del Káiser. Las casas donde residían los alemanes se encontraban en lugares estratégicos con vistas privilegiadas al mar, lo que alimentaba las teorías de espionaje. Los informes de inteligencia británicos documentaron movimientos sospechosos y actividades nocturnas en las inmediaciones de la costa zahareña.
Aunque nunca se pudo demostrar de manera concluyente la vinculación directa de los misioneros con actividades de espionaje o contrabando, su presencia dejó una huella indeleble en la toponimia local. Se cree que el nombre de la “Cala de los Alemanes”, una de las calas más conocidas y hermosas del litoral de Zahara, tiene su origen precisamente en la estancia de estos misioneros germanos durante la Primera Guerra Mundial. Así, un episodio bélico internacional quedó grabado para siempre en la geografía de este rincón de la costa gaditana.
El submarino U-35, que supuestamente recibía apoyo desde la costa, llegó a hundir más de 200 buques durante la contienda, convirtiéndose en el submarino más exitoso de toda la historia naval. Su actividad en el Estrecho de Gibraltar y las costas andaluzas fue intensa, y la zona de Zahara, con sus calas recogidas y su escasa vigilancia, era un punto idóneo para posibles operaciones clandestinas de reabastecimiento y comunicaciones.




